Chile

Chile va a juicio ante una Corte especial por abusar de la naturaleza

La crisis ambiental y climática no sólo se combate reduciendo los gases de efecto invernadero o eliminando el plástico. Hay quienes dicen que para erradicar sus efectos es necesario reconocer legalmente que la naturaleza tiene derechos. Negarlo «es uno de los problemas más graves», dijo a Sputnik Natalia Greene, activista ambiental ecuatoriana.

Desde hace al menos siete décadas, ciudadanos de diferentes partes del mundo se han organizado para establecer tribunales que juzguen casos que no son abordados por los Estados. Son tribunales de justicia cuyas sentencias no son vinculantes, es decir, no es obligatorio cumplirlas. Pero sí son éticas. Y tienen impacto.

Tal es el caso del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, que desde 2014 promueve una coexistencia armónica entre los seres humanos y la naturaleza, y juzga las violaciones a sus derechos.»Si analizamos lo que ocurre en el mundo, existen leyes naturales que no podemos obviar, pero el sistema legal, los tribunales jurídicos, han negado a la naturaleza su propio lugar, tanto así que casi en ningún sistema jurídico la naturaleza es un sujeto de derechos, sino todo lo contrario, es un objeto, un recurso», explicó Greene, secretaria general del Tribunal.

«Estamos colapsando también porque la naturaleza no es parte de ese sistema», agregó.

Las sentencias buscan tener impacto mediático y así lograr la definición de nuevos modelos económicos, sistemas sociales y estructuras de gobernanza para crear un nuevo camino que reconozca la interdependencia de los humanos y los sistemas naturales. «Los Tribunales dan voz a la naturaleza», sintetizó Greene.

Este año se lleva a cabo el quinto juicio del Tribunal el 5 de diciembre en Santiago de Chile. Paralelamente, habrá también eventos complementarios en la cumbre mundial sobre el cambio climático de Naciones Unidas (COP25), entre el 2 y 13 de diciembre en Madrid, España.

¿Qué juzga el Tribunal de la Naturaleza en 2019?

Este año los jueces del Tribunal deberán juzgar tres casos relacionados con Chile:

  • La minería de litio en el desierto de Atacama;
  • las amenazas al agua y la vida de la Patagonia, y
  • la privatización del agua.

¿Por qué la minería de litio?

A pesar de que en Chile el litio es considerado un «mineral de carácter estratégico» y —en teoría— los yacimientos pertenecen al Estado, los privados tienen las concesiones de explotación y realizan los estudios de viabilidad que les exige el Estado para otorgarles las licencias. La explotación «está afectando especialmente a los salares (…) su extracción está causando mucho daño en los ecosistemas», resumió Greene.

¿Qué pasa con el agua?

«El agua en Chile es privatizada, es terrible», dijo la ambientalista. Chile tiene un modelo de aguas único en el mundo. En agosto de 1981, durante la dictadura de Augusto Pinochet (1974-1990), se aprobó el Código de Aguas, que en su artículo 5 establece que el recurso es un «bien nacional de uso público», pero que su «derecho de aprovechamiento» es privado.

La normativa se basa en la idea de que el acceso al agua es un bien económico, y como tal, la forma más eficiente de gestionar su asignación es a través del mercado, precios y los derechos de propiedad privada. En otras palabras, los «dueños» del agua serán quienes decidan a quién otorgarla, cómo utilizarla, y quienes gocen de sus réditos.

En la Patagonia chilena el agua está siendo afectada severamente por la minería, las salmoneras e hidroeléctricas, señaló Greene.

En, el Tribunal también presentará dos nuevas demandas para iniciar un proceso de investigación y de recopilación de datos sobre cada caso. Se trata de la situación ambiental de la Amazonía (países múltiples) y el fracking en la región de Vaca Muerta (Argentina). Concluidas las investigaciones, los casos serán finalmente juzgados en una futura sesión del Tribunal.

 

Fuente:https://mundo.sputniknews.com/ecologia/201911221089412600-chile-va-a-juicio-ante-una-corte-especial-por-abusar-de-la-naturaleza/

Chile

Primer Tribunal Ambiental reagenda audiencia de reclamación por Dominga

Por motivos de fuerza mayor, el Primer Tribunal Ambiental fijó una nueva fecha de audiencia de reclamación por Dominga.

La audiencia de alegatos se llevará a cabo el 19 de diciembre y en esta, que comenzará a las 9 de la mañana en la sala del Primer Tribunal Ambiental con sede en Antofagasta, se escucharán los alegatos de las partes en la Reclamación de Andes Iron contra el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Es relevante recordar que Dominga ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el 13 de septiembre de 2013, mediante un Estudio Impacto Ambiental (EIA).

Posteriormente, el 9 de marzo de 2017, la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) , de la Región de Coquimbo rechazó el proyecto y con motivo de este rechazo se interpuso un recurso de reclamación el 2 de mayo de 2017 en contra de la Resolución de Calificación Ambiental, RCA, desfavorable.

 

Fuente:https://www.revistatecnicosmineros.com/2019/11/primer-tribunal-ambiental-reagenda-audiencia-de-reclamacion-por-dominga/

Chile

Tribunal Ambiental rechaza reclamación contra proyecto minero Mantoverde

La instancia estimó que el Servicio de Evaluación Ambiental recogió las observaciones en relación a las variables climáticas y a la eventualidad de algún colapso del muro del relave.

El Primer Tribunal Ambiental rechazó la reclamación que pretendía dejar sin efecto la calificación favorable del proyecto de ampliación de la operación Mantoverde, de la compañía Mantos Copper, ubicada en la Quebrada de Guamanga, comuna de Chañaral.

La sentencia se basó en la evaluación de los antecedentes jurídicos y técnicos de cada uno de los cinco hechos controvertidos, entre los que estaban la supuesta incertidumbre en relación al riesgo climático y sísmico del proyecto, una supuesta inconsistencia entre lo resuelto por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), y el informe contenido sobre distancia peligrosa; y la ausencia del factor cambio climático en el proceso de evaluación ambiental.

 

La reclamación interpuesta en contra del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) y del Comité de Ministros, por Wilson Guerra Morales y Jenny Montaño Olivares, se basaba en diversas consideraciones respecto al potencial riesgo de afectación de un posible colapso del tranque de relave ante un escenario climatológico y/o sísmico adverso.

“Es importante explicar que en la evaluación ambiental y de riesgos del proyecto se analizaron diversas aristas, entre ellas, el evento que ninguna de las medidas resultara y el tranque colapsara y se evaluaron todos los mecanismos que aseguren la salud e integridad física de la población. En el caso más extremo -tanto los habitantes, como la biodiversidad y el medio ambiente en general de la Quebrada Guamanga y del Balneario de Flamenco- no se verían afectados, dado los estrictos y exigentes estándares de construcción y operación minera; como a su vez, dadas las características y condiciones geográficas y de aportación aluvional extremo a dicha subcuenca, las que son muy distintas a las que tiene Chañaral y la cuenca del Río Salado”, enfatizó el ministro Marcelo Hernández.

 

Fuente:http://www.mch.cl/2019/11/25/tribunal-ambiental-rechaza-reclamacion-contra-proyecto-minero-mantoverde/#http://www.mch.cl/2019/11/25/tribunal-ambiental-rechaza-reclamacion-contra-proyecto-minero-mantoverde/#

Chile

Presidente de Sonami criticó tramitación de Minera Dominga

Sin entrar en detalles, el presidente de Sonami, Diego Hernández, criticó la tramitación del proyecto minero que busca instalarse en la comuna de La Higuera asegurando que la institucionalidad ambiental no está funcionando. Fuente: El Día, 25 de noviembre de 2019.


El dirigente de la Sociedad Nacional de Minería comparó la tramitación del proyecto con el juego del compra huevos, lo que a su juicio revelaría que un mal funcionamiento de la institucionalidad ambiental. Esto tras ser consultado qué proyectos les generaba preocupación y que se asimilara al proyecto Mina Invierno.

‘Hasta cierto punto el proyecto de Minera Dominga, sin entrar en detalle de todo lo que ha pasado, pero en el fondo tú llevas una cantidad de enorme de años con un proyecto y finalmente están jugando al compra huevos con los inversionistas. Vas desde el Comité de Ministros al Tribunal Ambiental, del Tribual Ambiental a la Corte Suprema, de la Corte Suprema al Tribunal Ambiental y todo eso es tiempo y tiempo es plata. Eso te demuestra que esa institucionalidad no está funcionando’, señaló.

Cabe recordar que el último dictamen de la Corte Suprema determinó que el caso debe volver al Primer Tribunal de Antofagasta para resolver, esta vez, sobre temas relativos al cumplimiento de la normativa ambiental vigente.

Hernández agregó que no le parece mala idea que los tribunales ambientales sean incorporados al poder judicial o eliminados, tras analizar el fallo emitido para Mina Invierno.

‘El poder judicial falla no muchas veces de acuerdo a la estricta interpretación de la ley. En Chile la jurisprudencia no siempre es un antecedente para fallos futuros entonces hay una parte del poder judicial que se convierte en activismo judicial y de repente aparecen esos fallos. Y los tribunales ambientales que llevan poco tiempo, no han dado los resultados esperados. El otro día leía una carta al diario donde alguien estaba sugiriendo eliminar los tribunales ambientales o incorporarlos al poder judicial y no me parece una mala idea’.

El Tribunal Ambiental de Valdivia confirmó que mantendría la medida cautelar que impide las tronaduras bajo los 100 msnm debido a que son lugares ricos en material paleobotánico y paleontológico, pese a que contaba con Resolución de Calificación Ambiental que permitía realizar tronaduras.

 

Fuente:https://www.terram.cl/2019/11/presidente-de-sonami-critico-tramitacion-de-minera-dominga/

Chile

Gobierno presentará en enero ajustes al manejo de relaves mineros

Modificación legal tiene como objetivo garantizar la seguridad operacional y de los entornos donde se encuentran estos recintos.


Desde septiembre que el Gobierno, en un trabajo impulsado desde el Ministerio de Minería, está trabajando en ajustes al decreto 248, que es por medio del cual se aprueban los proyectos de diseño, construcción, operación y cierre de los depósitos de relaves. La iniciativa se ha desarrollado a través de mesas de trabajo, en las que participan académicos, profesionales del sector y representantes de la Dirección General de Aguas (DGA) y el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).

Según trascendió, esta estrategia tiene como horizonte el mes de enero para ser presentada, con el objetivo de aumentar el estándar de la regulación actual para la gestión de relaves en términos químicos y físicos, a través de la elaboración de una serie de nuevas reglas —de tendencia internacional— respecto de la estabilidad física, química y del manejo de aguas.

‘El trabajo público-privado que venimos realizando hace tres meses en el ministerio, además de aumentar de manera significativa el estándar técnico para la gestión de los relaves de nuestro país, potencia sólidamente a nivel internacional nuestra experiencia y transforma a Chile en un referente mundial para todos los países mineros que tengan desafíos en este ámbito’, comentó el subsecretario de Minería, Ricardo Irarrázabal, quien ha encabezado la elaboración de estos ajustes.

El eje de la estrategia

El plan que se encuentra en desarrollo cuenta con un eje principal, que tiene que ver con garantizar la seguridad operacional, y de lograrlo, esto conlleva distintos beneficios, entre los que se subraya la seguridad para las comunidades donde se encuentran los relaves; seguridad para el medio ambiente; mejoras en los tiempos de tramitación, y la mejora en la gestión de los recursos hídricos, entre otros.

Desde el ministerio explican que, por ejemplo, en caso de aumentar el estándar físico que se exige para el desarrollo de este tipo de recintos, se minimizan los riesgos estructurales, por lo tanto se minimiza así los riesgos de colapso de los relaves y las consecuencias que esto podría tener para la población.

A esto se suman las mejoras químicas, que al implementarse hacen que disminuyan los potenciales riesgos de contaminación de las aguas de la zona. Junto con lo anterior, se está trabajando también en la consideración de duplicidad de requerimientos que existe entre la DGA y Sernageomin, así como en la revisión de requerimientos de estabilidad química, el monitoreo en línea de estabilidad física y química, y la incorporación de expertos, tanto internos como externos.

 

Fuente:https://www.terram.cl/2019/11/gobierno-presentara-en-enero-ajustes-al-manejo-de-relaves-mineros/

Chile

El Triple impacto hídrico de la mineíra, el principal desafío climático del sector

Tanto para la sociedad civil como para las comunidades resulta imperativo abrir la discusión y realizar un balance sobre los principales impactos socioambientales y desafíos que posee el sector minero en el contexto de emergencia climática.

Si bien, por largos años el discurso minero ha destacado constantemente sus “cuantiosos aportes” a las arcas fiscales y al desarrollo económico y social del país, lo cierto es que el famoso sueldo de Chile hace tiempo viene perdiendo su categoría, lo cual se refleja en su participación del 6,4% de los ingresos fiscales y, solamente, el 2,5% del empleo nacional (directo) durante 2018. Pero, para realizar un balance completo de la situación sectorial, es importante que en la ecuación de bienestar se incorporen las diversas externalidades socioambientales que genera esta industria.

Desde Fundación Terram planteamos que el principal desafío socioambiental del sector es la compleja situación de escasez hídrica que existe a nivel nacional, la que se irá agudizando por los efectos del calentamiento global.

Actualmente, nuestro país presenta un 76% de su superficie terrestre afectada por sequías, desertificación y suelos degradados, y cerca de 110 acuíferos con sobre otorgamiento de derechos de agua. Por otro lado, en las regiones donde se realizan gran parte de las actividades mineras, existe una permanente tensión por el uso del agua, entre lo que debiese ser un legítimo derecho para la supervivencia de las personas o un insumo para la producción minera y agrícola. Esta situación se evidencia en el Mapa de Conflictos Socioambientales desarrollado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos publicado el 2018, el cual releva que 29 de los 116 conflictos nacionales corresponden a problemas entre la minería y las comunidades aledañas por la propiedad y acceso al agua.

En este sentido, tanto el gobierno como el sector debiesen avanzar en establecer lineamientos políticos y técnicos que resuelvan el triple impacto que efectúa la minería sobre el agua, que dice relación con el consumo, contaminación y destrucción de fuentes de suministro hídrico (humedales, vegas, glaciares, entre otros). Sin embargo, a la fecha, la discusión pública solo se ha focalizado en aspectos técnicos relacionados al problema de suministro hídrico que presenta el sector, planteando como solución factible la implementación de plantas de desalinización. Pero, si no se realiza una mirada integral del vínculo entre minería, agua y emisiones de Gases de Efecto Invernadero, esta medida estaría trasladando una restricción hídrica a un problema energético y climático.

Ante esto, es importante comprender que el problema hídrico se ha transformado en un problema político y por ende social que, como se mencionó anteriormente, se está expresando en diversos escenarios de conflictividad. Por lo tanto, para avanzar en una buena gobernanza en materia hídrica resulta fundamental fortalecer las regulaciones en las tres dimensiones del problema, orientando el desarrollo e implementación de políticas que garanticen el derecho humano al agua y la priorización de sus usos; estableciendo estándares a la contaminación del agua, específicamente normas de calidad de agua en las cuencas donde se localiza la actividad extractiva; y, entre otros puntos, avanzar con urgencia en una normativa que establezca una mirada integral sobre el tratamiento y conservación de los glaciares.

 

Fuente:https://www.terram.cl/2019/11/el-triple-impacto-hidrico-de-la-mineria-el-principal-desafio-climatico-del-sector/

Chile

Entendiendo el silencio de Canadá frente a las protestas en Chile

La semana pasada, se cumplió un mes desde que el presidente chileno, Sebastian Piñera, aprobara un decreto basado en una constitución que viene de la época de la dictadura para declarar un estado de emergencia en 10 de las 16 regiones del país como también declarar la “guerra” contra manifestantes.

El conflicto, que se ha entendido de forma simplificada como una reacción a un alza en los precios del metro en Santiago, tiene raíces profundas en la inequidad económica y la disparidad entre los ricos y los pobres del país; en una constitución de la época de la dictadura que restringe de forma severa las libertades civiles; una pésima distribución de servicios básicos esenciales para la población trabajadora como son los servicios de salud y la jubilación; y una agenda extractivista que saquea al agua y el medio ambiente para intereses industriales.

Los eventos que se han venido desarrollando en Chile sin duda alguna han dejado con sorpresa a muchos de los que ha estado siguiendo a los grandes medios de comunicación (y quizás hasta al mismo Piñera) debido a su carácter generalizado y persistente. Sin embargo, lo que nosotros en Canadá no estamos viendo es la brutal represión inhumana que esta siendo ejercida por las policía militar “carabineros” contra los manifestantes a nivel nacional. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile (INDH), la represión ha provocado (hasta el 15 de noviembre, cifras seguramente conservadoras):

  • Mas de 20 muertos
  • 217 heridos con lesiones oculares que han resultado en ceguera (muchos de ellos han recibido disparos en el rostro de manera intencional)
  • Mas de 2,000 heridos
  • Mas de 6,300 detenidos

También se han presentado denuncias de abusos sexuales contra las mujeres y cifras elevadas de heridos y detenciones a menores de edad por parte de los carabineros.

El silencio de Canadá con respecto a estos abusos (en yuxtaposición con sus reacciones inmediatas antes las crisis en Venezuela y Bolivia) es estratégico y los intereses mineros canadienses pueden ser una de las razones por las que Canadá se ha hecho la vista gorda a la represión quizás más brutal que el país haya vivido desde la época de Pinochet.

Esto no es Sequía, Esto es Saqueo!

Según reportes oficiales, Chile está enfrentando una de las sequías más duras en su historia. En septiembre 2019, Piñera decretó “estado de catástrofe por sequía” para las regiones Atacama, Coquimbo, y la región metropolitana. Oficiales del gobierno señalaron que la sequía, la peor en 60 años, era el producto del cambio climático.

Sin embargo, para la población que vive cerca de proyectos extractivos, y para organizaciones como el Movimiento para Agua y Territorios (MAT), la excusa del “cambio climático” permitió  que las industrias agro y minera dejarán de ser objetos de una crítica pública por su uso irracional y no sustentable de este recurso. Según Camila Zarate, vocera de esta organización, “Nos dicen que el cambio climático está causando la crisis del agua. Sin duda tenemos escasez de lluvias y esto es un hecho histórico, sin embargo, ¿sería esto la principal causa de la sequía? …nosotros sabemos que en realidad la demanda de agua supera la cantidad de agua disponible. Sin embargo, el incentivo es continuar extrayendo agua para usos industriales agrícolas y mega-mineras”.

La explicación del cambio climático está siendo manipulada por la misma industria para absolverlos de cualquier responsabilidad que puedan tener sobre el medio ambiente donde trabajan. El gobierno canadiense también está manejando un discurso similar en defensa de las mismas empresas mineras. En agosto de este año, MiningWatch Canadá se reunió con miembros de Asuntos Globales Canadá (GAC) y un miembro de la organización chilena Putaendo Resiste, quienes están en resistencia contra una minera junior canadiense. Cuando el miembro de la comunidad habló sobre la escasez del agua y la amenaza que la empresa representa para ello, el funcionario de GAC la miró y le dijo “¿Cómo puede usted estar segura de que las actividades de la empresa están provocando la sequía? Yo se que la región está siendo impactada por el cambio climático.”

En Chile, el acceso al elemento esencial para la vida, está privatizado.

Es también el mayor productor de cobre al nivel mundial, donde mega-minas de cobre demarcan el paisaje en la región norteña. Las minas de cobre a cielo-abierto acaparan agua y el impacto de actividades mineras de gran escala ocurren al lado de regiones ya amenazadas con escasez severa de agua y condiciones desérticas.

En 2018, la Comisión Chilena de Cobre, señaló que la industria de cobre consumía 16.25 metros cúbicos de agua por segundo. Esto significa 512 millones de metros cúbicos por año, lo que representa 1.5 veces el consumo anual de las 2.8 millones de personas que viven en Toronto. La comisión previó que el consumo de la industria se iba a incrementar durante los próximos 5 años, pero que el agua desalinizada (que ahora representa menos del 10% del consumo total) podría servir como “colchón” a este incremento, eventualmente representando un tercio del agua que consume la industria.

MiningWatch Canadá estuvo en Chile durante las semanas más duras de la sequía y visitamos a comunidades en la quinta región quienes hablaron con miedo y horror sobre el acercamiento del desierto del norte hacia sus comunidades. También hablamos con varios representantes de comunidades del norte afectadas por la exploración y explotación minera.

Al nivel local, la irracionalidad de semejante sistema, que en muchos casos depende de la construcción de ductos cientos de kilómetros de largo para transportar agua dulce y/o del mar donde todavía existe este recurso hacia las minas, esta bastante clara para los chilenos que tienen acceso al agua cada 10-12 días. Los ríos están secos, y las fuentes ya canalizadas y embalsadas para asegurar que los “dueños” de este recurso lo reciban sin interrupción.

Cuando nos reunimos con comunidades afectadas por una empresa minera canadiense Los Andes Copper, una empresa que tiene un proyecto de exploración para una mega-minera de cobre, los vecinos expresaron angustia cuando sus compañeros regresaron de la cordillera con sus ganados. De la pequeña comunidad ganadera de Los Patos, en la cercanía del proyecto, muchos comentaban que “50 cabezas cabras no sobrevivieron” y, “más de 100 vacas murieron” con pena y preocupación ya que muchos de ellos todavía dependen de las antiguas prácticas del pastoreo cíclico. En las poblaciones cercanas de Putaendo y San Felipe, observamos caballos y ganado “perdidos”, quienes muertos de sed y el hambre deambulaban sin sus dueños en búsqueda desesperada por el agua.

Hasta los arbustos andinos de cordillera, acostumbrados a las sequías, están muriendo,” dijo un residente mientras pasábamos kilómetros tras kilómetros de arbustos y cactus quemados bajo el fuerte sol andino.

Y la problemática no empieza solamente con las minas, sino que es estructural y penetrada en el tejido económico y político de las industrias de la nación. El pólemico proyecto, “Alto Maipo”, un mega-hidroeléctrica en la región metropolitana de Chile, es un caso emblemático de la colusión entre los poderes económicos y políticos para promover proyectos que meramente beneficiarán a la elite chilena. Según Anthony Prior, vocero de la organización Red Metropolitana No Alto Maipo, la industria minera es el principal beneficiado. Pero, también subraya que, las protestas que se viven  hoy en día en el país, no pararán hasta que las principales demandas sean resueltas:

El pueblo está movilizado en las calles y vamos a seguir resistiendo hasta recuperar nuestra agua como un bien público y un derecho humano.

Las Empresas Mineras Canadienses Contribuyen a la Agenda Extractivista

Según una base de datos de MiningWatch Canadá, hay en la actualidad más de 40 empresas mineras canadienses con más de 100 minas y proyectos en Chile. Chile y México ocupan el segundo puesto (después de Estados Unidos) para la inversión directa canadiense en el exterior en el sector minero. La mayoría de estas empresas son empresas juniors involucradas en la especulación y la exploración del litio y el cobre. Sin embargo, empresas grandes como Yamana Gold, Teck Resources y Lundin Mining tienen minas en operación en el país. Por tanto, hay que entender el silencio por parte del gobierno de Canadá, dentro de este marco.

En septiembre del 2019, MiningWatch Canadá se reunió con comunidades y organizaciones chilenas afectadas por mineras canadienses y en vista de que muchas de ellas se unieron a las protestas nacionales en octubre, volvimos a contactarnos. Nos dimos cuenta de que estas organizaciones estaban vinculando sus luchas particulares con las demandas nacionales y queríamos asegurarnos de que el público canadiense se enterará de ello. Descubrimos que las preocupaciones que tenían sobre el agua, la contaminación al medio ambiente, y la desigualdad económica, les dieron el impulso para que ellos se unierán a las marchas y acciones de forma sostenida.

Las Empresas 

Los Vizcachitas, Los Andes Copper (Comuna Putaendo)

Los Andes Copper es el operador del proyecto Los Vizcachitas. Este proyecto, actualmente en pre-factibilidad, pretende desarrollar una mina masiva de cobre a cielo-abierto, cuyo tajo terminaría directamente por encima (y cuyo yacimiento esta debajo) del rio Rocín. El rio Rocín es la fuente principal de agua dulce para las comunidades rio abajo, sobre la controversial represa nuevamente construido a beneficio de la industria minera y agrícola, según denuncian los comuneros. Es importante también destacar que la represa de los relaves de la mina en los escenarios preferidos por la empresa (110ktpd y 220ktpd) quedaría sobre el Rio Chalaco, a un poco mas de 10 kilómetros por encima de la comunidad Los Patos.

Putaendo Resiste! Es una agrupación de representantes de una diversidad de organizaciones de la comuna de Putaendo quienes han estado organizándose frente a la explotación minera.  Su mayor preocupación es la protección del agua, un recurso cada ves mas escaso, dado de que la comunidad esta alimentada por un glaciar rocoso donde se pretende instalar la mina. También se preocupen por la potencial contaminación o posibles derrames que podrían resultar de las operaciones mineras dado su proximidad a las comunidades rio abajo.

Ellos hacen conocer que entre el 2007 y 2008 la empresa fue negado su permiso de Declaración de Impacto Ambiental por violaciones que ellos hicieron durante su programa de perforación. Después, en el año 2015 al 2017 durante otra fase de perforación ellos fueron sancionados por haber desviado el rio Rocín y por haber utilizado el agua sin los usos de agua requeridos.

Actualmente la empresa esta tratando de obtener las licencias ambientales necesarias para poder proceder con una nueva ronda de perforaciones, y ellos esperan empezar este año. Las comunidades denuncian que sus voces, a pesar de su unidad en los pueblos y su declaratoria como primera comuna chilena “libre de minería” están siendo silenciadas por la empresa y el gobierno chileno.

Putaendo Resiste han estado presentes en los esfuerzos de organizar y participar en la mayoría de las marchas y acciones en la comuna desde la declaración del Estado de Emergencia hace un mes atrás.

Ellos hacen notar que se juntaron a las movilizaciones nacionales por muchas de las mismas razones expresados en Santiago. Su lucha contra Los Vizcachitas, es un microcosmo de una crisis económica y social que se esta viviendo en Chile actualmente. Ellos dicen:

“Somos parte del pueblo y vivimos la injusticia al igual de todos, el modelo económico se basa en la sobre explotación de los bienes naturales generando zonas de sacrificio con hartos niveles de contaminación donde a las empresas les da lo mismo contaminar niños y familias.  La minería es una de las actividades más depredadores con altos niveles de consumo de agua y destrucción de glaciares en la cordillera de los andes y son los dueños de estas empresas quienes se ubican dentro del 1% de los súper ricos en chile, lo que produce que la crisis económica sea también social y ambiental y entre las principales demandas expresadas por los manifestantes en todo chile es el acceso al agua como un derecho ocupa un lugar muy relevante.”

Carmen de Andacollo mine, Teck Resources (Andacollo)

La mina “Carmen de Andacollo” es una de los tres activos que tiene esta empresa en Chile. Durante el verano de este año, Teck anunció un acuerdo de riesgo compartido de varios mil millones de dólares con la empresa japonesa Sumitomo Metals para la mina “Quebrada Blanca”. Sin embargo, y a pesar de este plan de expansión que se suma a un plan intensivo en capital para la automación de sus minas, la empresa arguya que están en una crisis económica y por tanto los trabajadores de la empresa tienen que soportar recortes.

La mina Carmen de Andacollo es una mina de cobre a cielo abierto con 474 trabajadores.

Como consecuencia, las operaciones en esta mina han sido paralizadas por mas que un mes desde que el sindicato declaro una huelga general tras muchos intentos fallidos de llegar a un acuerdo colectivo justo con la empresa. Según el presidente del Sindicato Minero de Trabajadores Carmen de Andacollo, Manuel Alvarez, las principales demandas del sindicato son: un incremento salarial para coincidir con una nivelación con las demás minas de cobre en Chile; inversiones en servicios y seguro de salud y mejores condiciones para los trabajadores que sufren de enfermedades “catastróficas”; y mejores condiciones de publicación para trabajadores de larga data.

A pesar de que las demandas son relativamente básicas para esta empresa, Teck niega a acercarse a las demandas del sindicato. La membresía del sindicato el 14 de noviembre se negó a ratificar el acuerdo propuesto por la empresa dando conocer que no era una propuesta justa y determinaron, hace pocos días, de “radicalizar” sus medidas de presión con la toma de una vía de transito para tratar de presionar a la empresa para que vuelva al dialogo.

Quizás la demanda mas preocupante es el propósito de que Teck asiste a los trabajadores con prestamos de corto plazo para los elevados costos que ellos incurren cuando tienen “enfermedades catastróficas”

“Algunos de nuestros compañeros están sufriendo de leucemia: esto es una enfermedad catastrófica. Queremos que estos compañeros puedan atender a su enfermedad con dignidad porque esto obviamente pesa muy fuerte sobre la familia y la comunidad,” dijo Álvarez

Representantes del gobierno han determinado que Andacollo es una región “saturada por la contaminación” cuyos niveles de polución del aire son unas de las mas altas de la región, lo cual tiene graves impactos para la salud de la población local. La organización mundial de la salud situó a Andacollo dentro de las peores 20 ciudades de America Latina con respecto a las altas concentraciones de Material Particulado Respirable que, según ellos, producen mayores índices de ataques cardiacos, enfermedades respiratorios y cáncer. Un experto en salud hizo conocer en una entrevista que esta contaminación en Andacollo viene de la actividad minera principalmente, por el polvo que generan las volquetas saliendo de la mina.

La Agrupación Ambiental y Social de Andacollo es un colectivo urbano que esta luchando por 12 años para el derecho de vivir en un ambiente sano. Ellos notan que el mayor riesgo que presenta la empresa minera canadiense para el pueblo de Andacollo es a “la salud y la calidad de vida de la gente…desde que llegaron las mineras hay un incremento dramático de enfermedades respiratorias, cáncer y leucemia según datos de los hospitales locales.”

“Gracias a Teck Andacollo vivimos en un estado permanente de polución y división social constante por una serie de promesas falsas y acuerdos rotos con la empresa.”

El agua es también un tema de suprema importancia para la agrupación. Ellos piden que la empresa “deje de utilizar agua dulce para la mina, que por la sequia es aun mas importante porque lo que queda esta siendo agotado y contaminado,” piden que se “invierte en tecnologías de desalinización.”

La agrupación ha estado asistiendo en las protestas masivas en el país y ellos notan que hay muchos puntos de concuerdo entre su lucha de 12 anos y las movilizaciones del ultimo mes. El modelo extractivista, según ellos “esta promovido en la misma constitución y permite la explotación indiscriminada de los recursos naturales, el agua y la energía sin tomar en cuenta las necesidades del pueblo y cuando la gente expresa sus preocupaciones están pisoteados por reclamar que se respecta a sus derechos.”

¿Y su mensaje al publico canadiense? “A sumarse en solidaridad y crear consciencia sobre los conflictos ambientales que las empresas mineras canadienses están provocando en Chile.” 

Proyecto Alturas, Barrick Gold (Valle del Elki)

“Barrick Gold Miente, Saquea y Contamina!”

El Proyecto “Alturas- Del Carmen” es otro ejemplo de un proyecto binacional de exploración aurífera que se sienta sobre la cordillera chilena/argentina, siguiéndola mas al sur de Pascua Lama y Veladero.

Según la Asamblea en Defensa del Valle del Elki, una agrupación multicultural que esta trabajando formalmente ya seis años para defender a los glaciares contra la mega-minería, el mayor riesgo que representan las mineras canadienses para las comunidades es “es entorno a la contaminación de las aguas, ya que habitamos una cuenca hidrográfica muy sensible a su escases y contaminación.” El otro riesgo identificado esta relacionado con el primero: la minería representa una amenaza a los glaciares cercanos de la región.

Aquí su trabajo colectivo es para prevenir y sus miembros esperan que tienen éxito en prevenir que su valle, sus ríos y sus glaciares, terminan siendo otra “zona de sacrificio”.

“El proyecto minero binacional Alturas-del Carmen que pretende ser mas grande que Pascua Lama, se sienta sobre los glaciares que alimentan la vida de la cuenca del Elki, se ubica a 10 kilómetros del glaciar el Tapado el más grande de la región de Coquimbo, que aporta cerca del 20% del agua del rio Elqui”

Cuando les preguntamos si ellos han estado sumándose a las protestas durante las ultimas semanas ellos contestaron de forma afirmativa, diciendo “el fin al modelo extractivista es una de las motivaciones que nos lleva a trabajar en la derogación de la constitución del estado-nación chileno, constitución que se sigue instalando con balas y la sangre de nuestrxs compañeros y compañeras que hasta hoy han sido asesinadxs y torturadxs. El modelo extractivista salvaje instalado por las multinacionales y fomentado por el estado-nación chileno en nuestros territorios es el principal responsable del sufrimiento de nuestro pueblo.” 

Las comunidades del valle del Elki exigen que “cese inmediato de las exploraciones y actividades mineras de Barrick Gold en nuestro territorio, ya que consideramos son un atentado para la vida del ecosistema que como comunidad habitamos.”

Valle del Huasco, Pascua Lama (Barrick Gold) and Nueva Union (Teck-Newmont/Goldcorp) 

No podemos hablar sobre la minería canadiense en Chile sin hablar del Valle del Huasco donde unas de las batallas mas emblemáticas sobre el ambiente natural entre una empresa canadiense y pueblos optando por la vida y el agua, han sido una realidad por mas de una década.

MWC ha estado en contacto con el Coordinador para la Vida del Valle del Huasco quienes han sido firmes en su resistencia contra la exploración minera es una lucha para preservar la vida que incluye el acceso al agua dulce y limpio para sus futuras generaciones. Empresas mineras canadienses gigantes como Barrick Gold (Pascua Lama) y Teck Resources (Nueva Union) están metidos en peleas legales y sociopolíticos para desarrollar proyectos mineros millonarios in regiones que seguramente son de las mas importantes para el futuro, los glaciares.

Estas resistencias comunitarias tendrán un papel céntrico en un próximo reportaje que examinaría como las empresas mineras canadienses están contribuyendo a la exacerbación de la crisis climática y ecológica en explorar en los glaciares de la cordillera andina, una de las pocas fuentes de agua que quedan para el consumo en esta región.

Minera Tres Valles, Sprott Resource Holdings 

Finalmente, y a pesar de que no logramos comunicarnos con los miembros de las comunidades afectadas por la mina Tres Valles (Sprott Resource Holdings) de forma directa, pensamos que es muy importante incluir al pronunciamiento para la empresa de esta comunidad después de la tragedia reciente que ocurrió donde, según alegan las comunidades, un vecino de la zona fue matado por una guardia de la empresa minera que manejaba un arma de fuego. Sprott Resource Holdings, como muchas de las empresas arriba mencionadas, tienen minas sobre la cordillera andina, donde muchos ganaderos han transitado con sus ganados por muchos años durante la época seca. Cabe mencionar que durante nuestra visita a chile escuchamos muchas quejas de muchas organizaciones sobre un proceso de cerco a las tierras que antes eran conocido y utilizados para el pastoreo y transito. En algunos casos los pasos ya se encuentran cerrados obligando a que la gente en unos casos, toman rutas mas largas y en otros casos, cerrando el paso por completo y así negando el acceso al agua para el ganado. Los que han sufrido de este proceso de privatización y cerco de tierras de sentido de bien común han sido los ganaderos de pequeña escala cuyas familias han estado realizando esta practica por siglas.

Queda claro en este pronunciamiento, como en otros casos, que las comunidades denuncian una falta de claridad con respecto a las zonas de libre transito para tierras comunales. Obviamente, mientras mas empeora la situación de la sequia en el país, el paso a los humedales se vuelve un asunto de vida y muerto para los ganaderos quienes dependen de las glaciares para alimentar a sus ganados durante la época seca.

La Minería forma parte del problema, entonces no puede ser la solución 

En septiembre del 2019, MiningWatch Canadá conjunto al Observatorio de Conflictos Ambientales de Chile (OLCA), el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL), War on Want y The London Mining Network, facilitamos una serie de reuniones durante dos días para analizar la relación entre la crisis climática, la transición energética y el extractivismo minero. OLCA convocó a que las reuniones tuvieran lugar en Santiago de Chile en anticipación a la COP25 y el Cumbre de los Pueblos para tratar de alentar y influir a los debates sobre la crisis climatice en este país y al nivel mundial. De esta reunión, 26 organizaciones latinoamericanas e internacionales firmamos un pronunciamiento publico que cuestionaba las principales premisas de las causas y soluciones a la crisis climática.

Como ya mencionamos, Chile es el productor de cobre mas importante al nivel mundial y el segundo productor de litio. Ambos metales han sido identificados como críticos para la transición energética.

Quizás no es sorprendente entonces ver a la industria minera captar esta visión de la transición energética, felizmente promoviendo una solución minera a la crisis climática. En Chile, en América Latina y en Canadá, ya se escucha a las empresas presionar a las comunidades con discursos de: “si ustedes quieren salvar a la planeta y el futuro de sus nietos, entonces es imperativo que nos dejen producir x,y,z metal.”

Por tanto, es importante y urgente que las organizaciones y comunidades de los países productores tienen la oportunidad de contraponerse con este discurso. Aquí abajo viene algunas secciones del pronunciamiento completo que usted pueda encontrar aquí:

Reconocemos…Que el crecimiento económico en el Norte Global y las potencias emergentes se esconde tras el discurso de la ‘transición energética’ incrementando exponencialmente las zonas de sacrificio para garantizar el suministro de minerales para las llamadas tecnologías ‘verdes’, a costa de la explotación de nuestros territorios y la precarización de sus habitantes, intensificando la crisis ecológica.

Que a la histórica y manifiesta resistencia existente en nuestras comunidades urbanas y rurales del Sur Global ante la crisis climática, hoy se suma el pánico que se ha instalado en el Norte Global. El pánico no puede imponernos falsas soluciones ni reproducir el extractivismo.

Que la crisis climática, como parte de una crisis ecológica, es una condición del modelo de desarrollo mundial capitalista, que requiere múltiples acciones conjuntas de los pueblos del mundo.

Denunciamos…Cualquier intento de las empresas mineras de beneficiarse de la crisis climática con engaños como: Relaves Inclusivos y/o “adopción” de pasivos ambientales, Minería Responsable, Minería Verde, Minería Sustentable, Minería Ecológica, Minería Limpia, Minería Climáticamente Inteligente, Mecanismos de Compensación frente a daños sociales y ambientales, Economía Verde y cualquier otro concepto que busque lavar su imagen o permanecer en la impunidad.

Que a la fecha las “COPs” no han aportado a la solución de los problemas de injusticia climática y desigualdad provocada por el extractivismo depredador, concentrando las decisiones a la sombra de los intereses empresariales responsables de la crisis climática actual.

Lucharemos…Para defender el agua en todos sus estados como fuente de vida y para sembrar, celebrar y fortalecer territorios libres de minería.

A pesar de las manifestaciones continuas en Chile, Sebastián Piñera sigue siendo presidente de la junta del COP25 ahora en España. Hasta la fecha el no ha respondido por la brutal represión que sus militares cometieron contra su el pueblo chileno quienes están reclamando, entre otras cosas, una agenda para enfrentar la emergencia climática. Por tanto, no deberían permitir que el siga con este mandato en la COP con semejante sangre derramado en las calles chilenas. Este pronunciamiento por Unidad Social exige que le obliguen a renunciar su cargo en España.

Nuestras socias chilenas quieren informar al publico canadiense que, a pesar de que la COP25 ya seria en España, ellos seguirán con la agenda del Cumbre de los Pueblos. El sistema privado de agua, la sequia, y el rol de la industria agrícola y minera dentro este marco, van a ser temas centrales en sus mesas de dialogo y acciones. Usted puede ver el programa aquí.

Empresas mineras como Teck tienen retos de sustentabilidad relacionados de forma directa según ellos, para reducir a las emisiones de carbón para enfrentar el cambio climático. Pero, hay que preguntar, como nuestras compañeras chilenas nos han hecho conocer, ¿es posible combatir el cambio climático si ellos mismos están contribuyendo a la crisis ecológica? Sus minas en Chile, y seguramente su enorme mina de petróleo, el proyecto “Frontier”, a la par con el silencio del gobierno de Canadá a pesar de sus propios retos para enfrentar el cambio climático, hablan mucho mas fuerte que cualquier pronunciamiento de sustentabilidad.

Las protestas, ahora entrando en su quinta semana (y la represión incesante) es un asunto que debería de preocuparnos a todos los canadienses quienes pensamos que hay que tomar medidas para enfrentar la crisis climática. Cualquier solución que se toma en Canadá, no puede ser construido sobre las espaldas de mas zonas de sacrifico en el Sur.

MiningWatch Canada y nuestras organizaciones socias en Chile están buscando a periodistas quienes estarían interesados en cubrir el Cumbre de los Pueblos. Si usted tiene interés en hacer un reportaje, requiere mas información, o le gustaría entrevistarse con algunas de las organizaciones participando en la organización, comuníquese con Kirsten Francescone (kirsten@miningwatch.ca).

 

Fuente:https://miningwatch.ca/es/blog/2019/11/25/entendiendo-el-silencio-de-canad-frente-las-protestas-en-chile?fbclid=IwAR2S_x7pvjWvMXskrA_hEbnasHvQ33_0mDNc7pMPkmhfukJavvu72Q6zywE

Chile

Humedales: La importancia de su conservación como fuente de agua y vida en Chile

En Chile hay cerca de cuarenta mil humedales dispersos de norte a sur y en diferentes formas, eso sí, todos sin importar su tamaño comparten la cualidad de ser los ecosistemas más relevantes para la vida humana.

Quizás los menos conocidos son los altoandinos. Ubicado a dos horas y media desde Santiago, el Parque Andino Juncal alberga cinco humedales importantes.

Catherine Kenrick es copropietaria del Parque Juncal y explica que hay que proteger el lugar de 13.796 hectáreas localizado a los pies del glaciar Juncal.

El terreno que durante décadas fue lugar de paso de campesinos y de ejercicios militares, cambió su estatus en 2010, sus características lo hicieron merecer la categoría Ramsar, un protocolo internacional para la protección de humedales.

 

Según detalla Alejandra Figueroa, consultora en biodiversidad, los humedales son como los bosques, forman un ecosistema y su importancia radica en tener agua. 

Es posible que todos, al menos una vez, hayamos pasado cerca de uno. Están en los lagos, en vegas, en desembocaduras de ríos, en pantanos, solo por mencionar algunos tipos. Pero lo que no todos sabemos es realmente qué es un humedal.

La bióloga Bárbara Saavedra enseña que “el agua no nace de la llave cuando uno la abre, sino que nace en la relación que establece la naturaleza con las rocas, con la geología y en la medida que nosotros tengamos ecosistemas saludables, en particular humedales, vamos a mantener una provisión de agua que salga por la llave u otro sitio“.

La biodiversidad de los humedales, no solo es admirada por su alto valor ecológico. Para muchos se han transformado en verdaderos paraísos donde observar flora y fauna. Un ejemplo de ello es la Red de Observadores de aves y vida silvestre de Chile (ROC), quienes han volcado su pasión a ser activos conservadores y divulgadores de la naturaleza en Chile: “Hay aves a las cuales para verlas hay que subir a la montaña”, dice Ivo Tejeda, director ejecutivo de ROC.

A lo largo de nuestro país los humedales varían en sus características.  En el norte destacan los humedales andinos y altoandinos. Generalmente se empinan sobre los tres mil metros de altura en lagunas, vegas, bofedales, salares, termas, ríos y glaciares.

En la zona central cambian sus características. El clima y los ambientes dejan atrás la alta radiación y los procesos de evaporación. Desaparecen los salares y los bofedales y surgen humedales andinos de vegas, en los valles, quebradas, esteros y lagunas costeras.

Mientras que en el sur de Chile, los ríos se vuelven más caudalosos, la vegetación aumenta y los suelos multiplican la aparición de zonas de mallines, humedales ribereños y boscosos, lagos, lagunas, pantanos y por sobre todo turberas.

 

Estos son los humedales más grandes del planeta, solo un 5% de ellos se encuentran en el hemisferio sur y casi todos ellos en la Patagonia. Tienen una enorme capacidad de absorber agua y son los mayores reservorios de carbono terrestre. En Tierra del Fuego destacan las turberas protegidas del Parque Karukinka.

Paisajes como estos se han ido deteriorando con el paso de los años. La regulación de la protección de estas áreas ha transitado lentamente, desde la creación del Ministerio de Medio Ambiente en 2010. Ya han pasado nueve años y el Servicio de Protección de Biodiversidaad y Áreas Protegidas, clave para el futuro de la ecología en Chile aún no existe. Situación que podría cambiar durante 2019.

La creación del Servicio de protección de Biodiversidad y Áreas protegidas, favorecería directamente la integración de ambientes marinos y terrestres, incluyendo a los humedales más importantes de nuestro país.

Una unión de conservación con esfuerzos públicos y privados, que actualmente radica en distintos órganos y servicios con marcos normativos y competencias muy dispersas. El Parque Andino Juncal podría ser un potencial beneficiado.

Fuente:https://www.cnnchile.com/pais/humedales-la-importancia-de-su-conservacion-como-fuente-de-agua-y-vida-en-chile_20190202/?fbclid=IwAR2Kf0tcoYIOhVmuXLxIhErJNM7ZoagJdTYS_4wYfuziTlxu86YI5DTn1MM
Chile

Habitantes de El Melón se tomaron pozo de minera y el agua volvió al pueblo

Con un petitorio que incluye 24 demandas, hace dos semanas más de cien personas están instaladas con carpas en el pozo nueve de la mina El Soldado, exigen detener la sequía en que Angloamerican tiene a El Melón.


Karen White, vocera de la Sociedad Civil Organizada de El Melón, relata que desde el mes de abril los habitantes de El Melón -en la quinta región- estaban teniendo problemas con el abastecimiento de agua. “Había días completos en que el agua estaba cortada y cuando llegaba era con poca presión. Meses bañándonos con tarros y tomando agua embotellada porque las condiciones sanitarias son terribles”, asegura.

Según explica White, el agua de la comuna de El Melón es administrada por la municipalidad. “Se le llama APR (Aguas Potables Municipales) y sus pozos están secos, mientras que los de la mina El Soldado, propiedad de Angloamerican, están llenos de agua“.

“La minera de esta empresa es la gran causante de los conflictos medio ambientales que tenemos como pueblo. Que sus pozos están llenos de agua está amparado por ley y nosotros estamos un poco amarrados sin poder hacer nada”, puntualiza la vocera.

Medidas de presión

White dice que la contingencia nacional les sirvió como impulso para plegarse en las movilizaciones nacionales, pero con un enfoque local. “Nosotros en los cabildos que hicimos cuando comenzaron las movilizaciones, levantamos un petitorio. El 27 de octubre realizamos una marcha pacífica y le entregamos el petitorio a la empresa. Después de eso no recibimos ninguna respuesta en casi dos semanas“, asegura.

Hace 15 días no teníamos ni una gota de agua en nuestras casas y eso sirvió para que la gente tomara la iniciativa y fuera decidida en querer tomar acciones concretas de movilización. Así que nuestra siguiente medida fue tomarnos un pozo directamente“, relata.

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El pozo que decidieron tomarse es el número nueve y, según White, entrega 40 litros por segundo de agua a la minera. “Es uno de los que más agua tiene y cuando cortamos la electricidad del pozo y evitamos que siguiera bombeando agua a la mina, en menos de tres días la gente de la minera llegó”, explica.

 

Gracias a la acción de la comunidad, que durante 15 días ha congregado alrededor de cien personas acampando en el pozo, la minera decidió generar un by pass, es decir, una pequeña desviación desde la cañería del pozo nueve hasta el estanque municipal.

“Eso permitió que aproximadamente el 60% del pueblo volviera a tener agua potable. Sin embargo, eso subsanó en cierta medida el problema, ese es un punto, pero nosotros tenemos un petitorio con 24 demandas hacia la minera”, explica White.

“Además, lo que hicieron no está regulado legalmente, podrían perfectamente el día de mañana cortar el agua y no tendríamos ninguna garantía legal para impedirlo“, detalla.

Sin respuestas al petitorio

Según la vocera, aún persisten las ganas de continuar en la toma porque el petitorio también incluye otras problemáticas. “Como que tenemos un enorme tranque de relave que puede colapsar en cualquier momento y sepultar al pueblo completo. No estamos exagerando, incluso existe un plan de emergencia por si sucede”, asegura.

White dice que en la municipalidad no hay voluntad para cooperar. “El miércoles hubo una reunión con todos los actores involucrados, pero fue la misma alcaldesa, Margarita Osorio, quien nos expulsó y no pudimos participar”, enfatiza.

Andrés Marín, vocero de la organización Mesa Ciudadana El Melón-Nogales, sostiene que la alcaldesa les gritó para echarlos. “Ella acusa que la están atacando cuando se le emplaza con argumentos. Es solo una parafernalia para recuperar el control cuando no lo tiene”, detalla.

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Según White y Marín, una de las preocupaciones que más les aflige es la desmedida extracción de agua desde las napas subterráneas que realiza Angloamerican.

Literalmente van a secar al pueblo y lo van a matar, un pueblo seco es un pueblo sin vida. Yo recuerdo cuando era pequeño, en pleno verano, a veces abría la puerta del patio y estaba todo inundado porque se había rebalsado el canal. El estero tenía agua todo el año. Uno piensa en cómo era esto antes, cuánta agua había y creo que hemos naturalizado la sequía, los niños de ahora han naturalizado los ríos secos“, lamenta Marín.

White dice que como pueblo se están convirtiendo en una zona de sacrificio. “No queremos un futuro en el que nos empecemos a morir de cáncer, que nos veamos sepultados bajo el relave, ahora es el momento para que se hagan cargo de todo el daño que nos han causado”, puntualiza.

Según la vocera, para deponer la toma deberían existir avances concretos en las negociaciones. “Ellos deben disminuir su captación de agua, porque al fin y al cabo pueden intervenir todos los pozos que quieran, pero las napas en algún momento se van a secar y nosotros no podemos estar condenados a un futuro incierto”, detalla.

Puedes revisar el petitorio aquí.

*N.E: Hasta el cierre de esta edición, aún se está a la espera de respuesta por parte de Angloamerican. En cuanto a la municipalidad de El Melón, no fue posible obtener una respuesta.

 

Fuente:https://radiolaclave.cl/clima/habitantes-de-el-melon-se-tomaron-pozo-de-minera-y-el-agua-volvio-al-pueblo/?fbclid=IwAR1UYUV8Iutjo5ScnI4IAnmz4reg35VtHcXXwcs1QlF69YIPJOEtkcFBwAA

Argentina, Bolivia, Chile, Litio

La fiebre del litio amenaza a las culturas indígenas de los desiertos de sal andinos

La extracción de este metal alcalino para las baterías de los coches eléctricos requiere enormes cantidades de agua. Argentina, Bolivia y Chile son los más afectados.

No hace falta ser experto en energía para darse cuenta de que es imperativo buscar alternativas a los combustibles fósiles, entre otras cosas, porque estamos llegando al principio del fin de la producción de petróleo, pero sobre todo porque los efectos destructivos que provocan –agotamiento permanente de fuentes de agua, deforestación, inundaciones, vertidos tóxicos, incendios, huracanes, subida de los niveles del mar,  etc.–  son cada vez más palpables para la mayoría de la población mundial.

Una de las soluciones tecnológicas para paliar los deletéreos efectos de la economía del petróleo es la producción de automóviles eléctricos.  El estado de California, por ejemplo, planea reducir la emisión de gases en un 40% hasta llegar a niveles inferiores a los de 1990. Para ello, proyecta crear una serie de incentivos financieros y de regulaciones que permitan que en el 2030 haya 4.2 millones de autos eléctricos en su parque automovilístico.  En Europa algunos estados como Holanda tienen objetivos incluso más ambiciosos y aspiran a tener un parque automovilístico 100% eléctrico para el 2030.

Con semejantes incentivos estatales, los principales productores de autos mundiales –Ford, Toyota, Nissan, General Motors, BMW, etc.– hace tiempo ya que llevan experimentando con vehículos híbridos y modelos eléctricos, pero ninguna de ellas iguala en ambición ni en grandilocuencia tecno-utópica a la californiana TESLA y a su capitán de industria Elon Musk. Como Steve Jobs en su día, Musk,  portada incluso de revistas de entretenimiento como Rolling Stone,  es idealizado o vilipendiado como el auténtico gurú de una secta que podría salvarnos del apocalipsis ecológico sin renunciar a la comodidad de nuestros vehículos utilitarios. De las paredes de la gigafactory de Tesla en Nevada cuelga un cartel enorme que reza: “Para acelerar la transición mundial a la energía sustentable”.

TESLA produce automóviles eléctricos de lujo con la promesa de alcanzar niveles de producción masivos y precios al alcance de las clases medias. Pero, como el iphone en su día, los automóviles TESLA son mucho más que un automóvil: son el futuro, “un sueño hecho realidad”, como le escuché decir a una de sus usuarias californianas. Los modelos TESLA poseen, entre otras cosas, reconocimiento facial , capacidad de estacionarse automáticamente y, eventualmente, autonomía para operar sin control humano. Además de sus vehículos eléctricos, Musk ha producido en Australia la batería de litio más grande del mundo con 100 megavatios de potencia para abastecimiento eléctrico doméstico, planea fabricar camiones eléctricos para el transporte de mercancías pesadas e incluso lanzar automóviles que alcancen la luna.

Con estos mimbres resulta casi imposible restarse al optimismo tecnológico que promueve Musk, o, si no se comparte su visión futurista, al menos no reconocer la necesidad de iniciar lo antes posible una transición hacia el uso de energías alternativas al petróleo, a ser posible renovables y más limpias. Sin embargo, antes de aceptar las nuevas soluciones tecnológicas que se nos ofrecen, deberíamos, por una cuestión de ética esencial, preguntarnos de dónde vienen los materiales que hacen posible el uso de estas nuevas energías en la producción de vehículos limpios.

En este caso la pregunta puede ser bastante simple y, a la vez, bastante esquiva. La funcionalidad de los vehículos eléctricos depende de la capacidad de fabricar baterías relativamente livianas. Hoy por hoy esto se consigue fabricando baterías de litio, las mismas que también hacen posible que la batería de nuestros celulares y computadores funcione sin estar conectada a una fuente de red.  La pregunta entonces es: ¿De dónde viene el litio y qué efectos tiene su minería en las comunidades donde opera?

El litio está bastante concentrado en ciertas áreas geográficas. Hay litio en roca en Australia, en Carolina del Norte (Estados Unidos) y en algunos lugares de China, pero la forma más barata de extraer litio es mediante evaporación en salares (lagos de sal formados tras un prolongado periodo de erupción volcánica). Hay salares en Tíbet y en Nevada (Estados Unidos), pero la mayoría de las reservas mundiales de litio –entre el 80% y el 85% dependiendo de los expertos—están en una zona transandina que se extiende a través de las fronteras de Argentina, Bolivia y Chile e incluye los salares de Atacama (Chile), Hombre Muerto, Olaroz y Salinas Grandes (Argentina) y Uyuni y Coipasa (Bolivia) entre otros muchos de menor tamaño. Se trata de cuencas endorréicas (cerradas al flujo de los ríos y otros cauces de agua) que oscilan entre los 2,400 y los 4,000 metros de altitud y que presentan índices de precipitación muy bajos y de radiación muy altos. O dicho más prosaicamente: hace mucho calor en el día, mucho frío en la noche y hay muy poco agua para la vida en general.

La revista Forbes, que rebautizó la zona con el nombre de «Arabia Saudí del Litio», describe en estos términos el Salar del Atacama:

«Nada crece en el corazón del Salar de Atacama, esta antigua cuenca lacustre, 700 millas al norte de Santiago, debe ser el lugar más seco del planeta, una tierra baldía, cubierta de una costra de rocas de sal que se parece a una plasta de vaca […]. Si no fuera por la preciosa salmuera que burbujea 130 pies por debajo de la superficie, los humanos se mantendrían alejados del Salar de Atacama».

Se trata de un gesto típicamente colonial: ver el territorio vacío para evitar hacerse cargo de los potenciales impactos ambientales y humanos que pueda causar la actividad emprendida por un agente foráneo como la minería del litio. Sin embargo, si el periodista de Forbes hubiera sido un poco menos bárbaro, se hubiera informado de que en los oasis que bordean el Salar de Atacama viven comunidades indígenas, según el registro arqueológico, al menos desde el 8,000 AD. De hecho, el pueblo atacameño o Lickan Antay –gente de la tierra en kunza, su lengua– fue capaz de levantar toda una civilización en mitad del desierto más árido del mundo, domesticar la llama y otros camélidos para utilizarlos en sus largas caravanas transandinas, emplear el fruto del chañar y del algarrobo (dos de los pocos árboles que crecen en estos parajes) para aportar proteína a su dieta y fabricar “aloha”, un licor utilizado en ceremonias y ritos. En los Oasis del Salar de Atacama se cosecha hoy alfalfa, maíz, papas y habas; en sus huertos sigue habiendo árboles frutales que reciben agua a través de un escrupuloso sistema de uso comunal del agua que convive con el turismo ecológico y otros emprendimientos comunitarios. Y por si todo eso fuera poco además han sobrevivido a las distintas olas de colonialismo desde la llegada de los españoles hasta el presente.

Por eso, las malas noticias para los inversionistas de Forbes y para el optimismo tecnológico del norte es que, lejos de ser una tierra baldía, el Salar de Atacama, como el resto de territorios del llamado triángulo suramericano del litio, sigue habitado por las comunidades ancestrales Aymara, Quechua, Kolla y Lickan Antay que son, según derecho consuetudinario, los legítimos dueños del territorio, los que lo siguen haciendo florecer respetando sus ciclos de regeneración mediante todo un sistema ritual de pagos a la tierra y respeto a la naturaleza.

A diferencia de los occidentales, estos pueblos indígenas, que se consideran los herederos directos de los Incas, no ven la naturaleza como un objeto exterior a ellos del que pueden disponer a capricho o destruir, sino como un ser vivo. Verónica Chávez, de la comunidad de Santuario de Tres Pozos en Salinas Grandes (Argentina), cuenta que el Salar es un ser vivo con sus venas de agua y sus ciclos de regeneración que atraviesan la estación de las lluvias hasta secarse y hacer brotar la sal que se cosecha después, en la estación seca, como una planta más. Por eso cuando llegaron las mineras del litio a explotar el Salar, el efecto en ella fue demoledor: “Por lo que yo vi, era que gente venía sin conocimiento, no les importaba nada el destrozo de nuestra Mamita Pacha, le tiraban ácido, le rompían la venita de agua, ¡hacían todo un desastre! Y para mí es un dolor eso, porque ella es una mamita para mí, a una madre no se le hace eso”.

Conviene, no obstante, no idealizar ni romantizar a los pueblos indígenas de los salares. En la cuenca de Salinas Grandes, Argentina, han logrado parar, de momento, la explotación del litio, pero unos kilómetros más al este, en Olaroz y Laguna Guayatayoc, las comunidades Lickan Antay han firmado un acuerdo con la minera Orocobre (proveedor principal de litio para Toyota). Lo mismo sucede en el Salar de Atacama donde la norteamericana Rockwood Lithium, subsidiaria del gigante minero Abermale, tiene convenio con la mayoría de comunidades indígenas. A veces estos convenios se firman por intereses, porque las comunidades tienen necesidades de infraestructura o fuentes adicionales de ingresos y, otras veces, se hace a regañadientes, porque si van a sacar el mineral de la tierra es mejor que quede algo en las comunidades. Pero en todos los casos, los pueblos indígenas quieren lo mismo: que se aplique el convenio 169 de la OIT, que haya consulta previa, libre e informada; en el caso de la cuenca de Salinas grandes, sus 33 comunidades incluso tienen un protocolo llamado Kachi Yupi, huellas de sal en quechua, que estipula cómo llevar a cabo esta consulta.

La realidad, sin embargo, no parece dispuesta a respetar la voluntad de estos pueblos indígenas. La presión que ya existía sobre el litio se está incrementando exponencialmente porque si para una batería de teléfono móvil hacían falta 3 gramos de litio, para un auto eléctrico hacen falta casi 20 kilos, más de 50 si se trata de uno de los rutilantes modelos de TESLA.

Con el cambio de ciclo político en Argentina y Chile parece que se han abierto las puertas definitivamente para la explotación sin límites del llamado oro blanco de los salares. Mauricio Macri en Argentina está otorgando licencias de explotación sin consultas y sin muchas cortapisas, hay en la actualidad hasta 63 proyectos aprobados en las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Del mismo modo, en Chile, con la llegada de Sebastián Piñera al poder, la minera SQM –una de las más corruptas de la región, privatizada durante la dictadura de Pinochet y vendida a su yerno Julio Ponce Lerou, envuelto hoy en escándalos de financiación política ilegal– acaba de llegar a un acuerdo con el Estado chileno para retomar y aumentar la explotación de litio en el Salar de Atacama. Paralelamente, Elon Musk visita clandestinamente el país para explorar la posibilidad de abrir una megafábrica de baterías de litio en Chile con gran regocijo de las clases dirigentes.

Estos movimientos entre bambalinas, sin duda, hacen que las comunidades indígenas se sientan amenazadas. Saben que la minería del litio extrae grandes cantidades de salmuera y agua que luego se secan al sol en mega piscinas, son conscientes de que viven en cuencas cerradas cuyas fuentes de agua están interconectadas y pueden llegar a secarse definitivamente haciendo la vida en el salar inviable. Como explica Sandra Flores, de la comunidad de Coyo en Atacama, esta posibilidad se vive como un potencial genocidio cultural. En sus propias palabras:

La extracción de este metal alcalino para las baterías de los coches eléctricos requiere enormes cantidades de agua. Argentina, Bolivia y Chile son los más afectados.

No hace falta ser experto en energía para darse cuenta de que es imperativo buscar alternativas a los combustibles fósiles, entre otras cosas, porque estamos llegando al principio del fin de la producción de petróleo, pero sobre todo porque los efectos destructivos que provocan –agotamiento permanente de fuentes de agua, deforestación, inundaciones, vertidos tóxicos, incendios, huracanes, subida de los niveles del mar,  etc.–  son cada vez más palpables para la mayoría de la población mundial.

Una de las soluciones tecnológicas para paliar los deletéreos efectos de la economía del petróleo es la producción de automóviles eléctricos.  El estado de California, por ejemplo, planea reducir la emisión de gases en un 40% hasta llegar a niveles inferiores a los de 1990. Para ello, proyecta crear una serie de incentivos financieros y de regulaciones que permitan que en el 2030 haya 4.2 millones de autos eléctricos en su parque automovilístico.  En Europa algunos estados como Holanda tienen objetivos incluso más ambiciosos y aspiran a tener un parque automovilístico 100% eléctrico para el 2030.

Con semejantes incentivos estatales, los principales productores de autos mundiales –Ford, Toyota, Nissan, General Motors, BMW, etc.– hace tiempo ya que llevan experimentando con vehículos híbridos y modelos eléctricos, pero ninguna de ellas iguala en ambición ni en grandilocuencia tecno-utópica a la californiana TESLA y a su capitán de industria Elon Musk. Como Steve Jobs en su día, Musk,  portada incluso de revistas de entretenimiento como Rolling Stone,  es idealizado o vilipendiado como el auténtico gurú de una secta que podría salvarnos del apocalipsis ecológico sin renunciar a la comodidad de nuestros vehículos utilitarios. De las paredes de la gigafactory de Tesla en Nevada cuelga un cartel enorme que reza: “Para acelerar la transición mundial a la energía sustentable”.

TESLA produce automóviles eléctricos de lujo con la promesa de alcanzar niveles de producción masivos y precios al alcance de las clases medias. Pero, como el iphone en su día, los automóviles TESLA son mucho más que un automóvil: son el futuro, “un sueño hecho realidad”, como le escuché decir a una de sus usuarias californianas. Los modelos TESLA poseen, entre otras cosas, reconocimiento facial , capacidad de estacionarse automáticamente y, eventualmente, autonomía para operar sin control humano. Además de sus vehículos eléctricos, Musk ha producido en Australia la batería de litio más grande del mundo con 100 megavatios de potencia para abastecimiento eléctrico doméstico, planea fabricar camiones eléctricos para el transporte de mercancías pesadas e incluso lanzar automóviles que alcancen la luna.

Con estos mimbres resulta casi imposible restarse al optimismo tecnológico que promueve Musk, o, si no se comparte su visión futurista, al menos no reconocer la necesidad de iniciar lo antes posible una transición hacia el uso de energías alternativas al petróleo, a ser posible renovables y más limpias. Sin embargo, antes de aceptar las nuevas soluciones tecnológicas que se nos ofrecen, deberíamos, por una cuestión de ética esencial, preguntarnos de dónde vienen los materiales que hacen posible el uso de estas nuevas energías en la producción de vehículos limpios.

En este caso la pregunta puede ser bastante simple y, a la vez, bastante esquiva. La funcionalidad de los vehículos eléctricos depende de la capacidad de fabricar baterías relativamente livianas. Hoy por hoy esto se consigue fabricando baterías de litio, las mismas que también hacen posible que la batería de nuestros celulares y computadores funcione sin estar conectada a una fuente de red.  La pregunta entonces es: ¿De dónde viene el litio y qué efectos tiene su minería en las comunidades donde opera?

El litio está bastante concentrado en ciertas áreas geográficas. Hay litio en roca en Australia, en Carolina del Norte (Estados Unidos) y en algunos lugares de China, pero la forma más barata de extraer litio es mediante evaporación en salares (lagos de sal formados tras un prolongado periodo de erupción volcánica). Hay salares en Tíbet y en Nevada (Estados Unidos), pero la mayoría de las reservas mundiales de litio –entre el 80% y el 85% dependiendo de los expertos—están en una zona transandina que se extiende a través de las fronteras de Argentina, Bolivia y Chile e incluye los salares de Atacama (Chile), Hombre Muerto, Olaroz y Salinas Grandes (Argentina) y Uyuni y Coipasa (Bolivia) entre otros muchos de menor tamaño. Se trata de cuencas endorréicas (cerradas al flujo de los ríos y otros cauces de agua) que oscilan entre los 2,400 y los 4,000 metros de altitud y que presentan índices de precipitación muy bajos y de radiación muy altos. O dicho más prosaicamente: hace mucho calor en el día, mucho frío en la noche y hay muy poco agua para la vida en general.

La revista Forbes, que rebautizó la zona con el nombre de «Arabia Saudí del Litio», describe en estos términos el Salar del Atacama:

«Nada crece en el corazón del Salar de Atacama, esta antigua cuenca lacustre, 700 millas al norte de Santiago, debe ser el lugar más seco del planeta, una tierra baldía, cubierta de una costra de rocas de sal que se parece a una plasta de vaca […]. Si no fuera por la preciosa salmuera que burbujea 130 pies por debajo de la superficie, los humanos se mantendrían alejados del Salar de Atacama».

Se trata de un gesto típicamente colonial: ver el territorio vacío para evitar hacerse cargo de los potenciales impactos ambientales y humanos que pueda causar la actividad emprendida por un agente foráneo como la minería del litio. Sin embargo, si el periodista de Forbes hubiera sido un poco menos bárbaro, se hubiera informado de que en los oasis que bordean el Salar de Atacama viven comunidades indígenas, según el registro arqueológico, al menos desde el 8,000 AD. De hecho, el pueblo atacameño o Lickan Antay –gente de la tierra en kunza, su lengua– fue capaz de levantar toda una civilización en mitad del desierto más árido del mundo, domesticar la llama y otros camélidos para utilizarlos en sus largas caravanas transandinas, emplear el fruto del chañar y del algarrobo (dos de los pocos árboles que crecen en estos parajes) para aportar proteína a su dieta y fabricar “aloha”, un licor utilizado en ceremonias y ritos. En los Oasis del Salar de Atacama se cosecha hoy alfalfa, maíz, papas y habas; en sus huertos sigue habiendo árboles frutales que reciben agua a través de un escrupuloso sistema de uso comunal del agua que convive con el turismo ecológico y otros emprendimientos comunitarios. Y por si todo eso fuera poco además han sobrevivido a las distintas olas de colonialismo desde la llegada de los españoles hasta el presente.

Por eso, las malas noticias para los inversionistas de Forbes y para el optimismo tecnológico del norte es que, lejos de ser una tierra baldía, el Salar de Atacama, como el resto de territorios del llamado triángulo suramericano del litio, sigue habitado por las comunidades ancestrales Aymara, Quechua, Kolla y Lickan Antay que son, según derecho consuetudinario, los legítimos dueños del territorio, los que lo siguen haciendo florecer respetando sus ciclos de regeneración mediante todo un sistema ritual de pagos a la tierra y respeto a la naturaleza.

A diferencia de los occidentales, estos pueblos indígenas, que se consideran los herederos directos de los Incas, no ven la naturaleza como un objeto exterior a ellos del que pueden disponer a capricho o destruir, sino como un ser vivo. Verónica Chávez, de la comunidad de Santuario de Tres Pozos en Salinas Grandes (Argentina), cuenta que el Salar es un ser vivo con sus venas de agua y sus ciclos de regeneración que atraviesan la estación de las lluvias hasta secarse y hacer brotar la sal que se cosecha después, en la estación seca, como una planta más. Por eso cuando llegaron las mineras del litio a explotar el Salar, el efecto en ella fue demoledor: “Por lo que yo vi, era que gente venía sin conocimiento, no les importaba nada el destrozo de nuestra Mamita Pacha, le tiraban ácido, le rompían la venita de agua, ¡hacían todo un desastre! Y para mí es un dolor eso, porque ella es una mamita para mí, a una madre no se le hace eso”.

Conviene, no obstante, no idealizar ni romantizar a los pueblos indígenas de los salares. En la cuenca de Salinas Grandes, Argentina, han logrado parar, de momento, la explotación del litio, pero unos kilómetros más al este, en Olaroz y Laguna Guayatayoc, las comunidades Lickan Antay han firmado un acuerdo con la minera Orocobre (proveedor principal de litio para Toyota). Lo mismo sucede en el Salar de Atacama donde la norteamericana Rockwood Lithium, subsidiaria del gigante minero Abermale, tiene convenio con la mayoría de comunidades indígenas. A veces estos convenios se firman por intereses, porque las comunidades tienen necesidades de infraestructura o fuentes adicionales de ingresos y, otras veces, se hace a regañadientes, porque si van a sacar el mineral de la tierra es mejor que quede algo en las comunidades. Pero en todos los casos, los pueblos indígenas quieren lo mismo: que se aplique el convenio 169 de la OIT, que haya consulta previa, libre e informada; en el caso de la cuenca de Salinas grandes, sus 33 comunidades incluso tienen un protocolo llamado Kachi Yupi, huellas de sal en quechua, que estipula cómo llevar a cabo esta consulta.

La realidad, sin embargo, no parece dispuesta a respetar la voluntad de estos pueblos indígenas. La presión que ya existía sobre el litio se está incrementando exponencialmente porque si para una batería de teléfono móvil hacían falta 3 gramos de litio, para un auto eléctrico hacen falta casi 20 kilos, más de 50 si se trata de uno de los rutilantes modelos de TESLA.

Con el cambio de ciclo político en Argentina y Chile parece que se han abierto las puertas definitivamente para la explotación sin límites del llamado oro blanco de los salares. Mauricio Macri en Argentina está otorgando licencias de explotación sin consultas y sin muchas cortapisas, hay en la actualidad hasta 63 proyectos aprobados en las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Del mismo modo, en Chile, con la llegada de Sebastián Piñera al poder, la minera SQM –una de las más corruptas de la región, privatizada durante la dictadura de Pinochet y vendida a su yerno Julio Ponce Lerou, envuelto hoy en escándalos de financiación política ilegal– acaba de llegar a un acuerdo con el Estado chileno para retomar y aumentar la explotación de litio en el Salar de Atacama. Paralelamente, Elon Musk visita clandestinamente el país para explorar la posibilidad de abrir una megafábrica de baterías de litio en Chile con gran regocijo de las clases dirigentes.

Estos movimientos entre bambalinas, sin duda, hacen que las comunidades indígenas se sientan amenazadas. Saben que la minería del litio extrae grandes cantidades de salmuera y agua que luego se secan al sol en mega piscinas, son conscientes de que viven en cuencas cerradas cuyas fuentes de agua están interconectadas y pueden llegar a secarse definitivamente haciendo la vida en el salar inviable. Como explica Sandra Flores, de la comunidad de Coyo en Atacama, esta posibilidad se vive como un potencial genocidio cultural. En sus propias palabras:

“[Explotar el litio] es terminar con una parte de la humanidad y lo que es la cultura. Eso creo que sería como…trágico, o sea… como decir tú puedes matar a la otra persona y lo matas y listo. Para mí eso es trágico, para mí sería eso, traer algo grande para que mate a los pequeños, eso sería como lo trágico, lo terrible. Es… extinguir una cultura, matarla. Qué ha costado harto vivir en este desierto, es difícil, no es fácil, y… lo hemos podido conservar muchos años… Pero no tenemos las armas para poderlo seguir cuidando, no tenemos. Si el gobierno prefiere el litio, no tenemos nada más que hacer, porque no podemos luchar con algo tan grande.  […] Pero si la luchamos, si la gente se preocupa de poder conservar el agua…”.

Es evidente que necesitamos alternativas al petróleo, pero también pensar en los desafíos que presentan esas nuevas tecnologías y hacernos preguntas incómodas: ¿podemos simplemente sustituir los autos que funcionan con hidrocarburos por autos eléctricos? ¿Qué papel debe cumplir el transporte colectivo y público en la lucha contra el calentamiento global? ¿Existen alternativas al litio como por ejemplo la batería de sodio? ¿Impiden la minería transnacional y los inversores financieros la búsqueda de alternativas al litio? ¿Estamos dispuestos a facilitar con nuestros patrones de consumo la destrucción de ecosistemas de gran complejidad y diversidad como los de los salares? ¿Queremos asumir éticamente la destrucción de culturas milenarias y modos de vida y gestión de lo social alternativos al modo de vida occidental?

 

Fuente:https://kaosenlared.net/la-fiebre-del-litio-amenaza-a-las-culturas-indigenas-de-los-desiertos-de-sal-andinos-video/?fbclid=IwAR17vWoorsisFm5QrLDuBTq_k8DYYZvT3hnDT4vvCmO9OVdcErkjrOm_hJ8